• PARA LA MASA:
  • 500 gr. de harina
  • 4 yemas
  • 1 cucharadita de sal
  • 1 cucharada de aceite
  • Agua
  • PARA EL RELLENO:
  • 1/4 de queso fresco o requesón
  • 1/4 de espinacas
  • Sal
  • Pimienta
  • Aceite de oliva
  • PARA LA SALSA:
  • Tomate frito
  • Queso parmesano

Esta receta de ravioli es una de las más sencillas pero no por eso menos buena. Es ideal para los niños a los que no les guste comer mucha verdura, puesto que las espinacas se disimulan bastante bien con el queso y la salsa de tomate.

Para empezar, procede a elaborar la masa para los ravioli. Para ello, sigue los pasos que detallo en el siguiente enlace: “Cómo elaborar la masa para los ravioli“.

A continuación procede a elaborar el relleno de los ravioli. No tiene ninguna dificultad:

  1. Pon una olla con agua, sal y un chorrito de aceite a hervir.
  2. Cuando empiece a cocer, hecha las espinacas.
  3. Cuando estén listas, retira del fuego y espera que se enfríen un poco.
  4. En un bol, mezcla el requesón o queso fresco con las espinacas, sal y pimienta. Mezcla con una cuchara de madera, nunca con la batidora.
  5. Mezcla concienzudamente hasta que quede una masa homogénea.

Procede a montar los ravioli, de forma que realices montoncitos con el relleno que acabas de preparar. Puedes elegir el tamaño de los ravioli que más te guste, más pequeños o más grandes, pero es importante que los selles bien con los dedos, asegures con la punta del tenedor y lo embadurnes con huevo para evitar que se abran mientras cuecen.

A continuación, pon una olla a hervir con un poco de sal y aceite y deja que los ravioli cuezan durante unos 8 minutos aproximadamente.

Mientras, sofríe el tomate con un poco de aceite, sal y pimienta. Cuando esté frito echa un poco de orégano.

Reparte los ravioli una vez que estén cocidos y hayas absorbido la humedad con papel, en los diferentes platos que habrás precalentado, echa la salsa de tomate frito y espolvorea con queso parmesano.

Sírvelos con una buena sonrisa.

¡Muy buen provecho!